La Iglesia Luterana no es algo nuevo, sino el resultado del movimiento reformador que sacudió a la iglesia cristiana en el año 1517.  El Dr. Martín Lutero, monje católico romano de la orden Agustina, impulsó este movimiento para librar a la iglesia de enseñanzas erróneas y de muchos abusos que se practicaban en la misma.                                                                                  

 

El deseo del reformador no fue de fundar una iglesia nueva o de crear divisiones, sino de llevar a la iglesia a sus raíces del Nuevo Testamento.  Su propósito principal fue que el ser humano pudiera conocer y relacionarse con Dios por medio de la Biblia.  En la Escritura, Dios ha revelado a su Hijo Jesucristo como el Salvador de toda la humanidad y como el único mediador para recibir la vida eterna junto a El.  Esa vida eterna fue ganada para nosotros por medio de la muerte de Jesucristo en la cruz del Calvario y es ofrecida gratuitamente a todo creyente.  Esta es la razón por la que la predicación y la enseñanza de la Biblia ha sido y es el principal énfasis de la Iglesia Luterana.

 

La Iglesia Luterana… Católica y Apostólica

 

Sí, la Iglesia Luterana es católica porque esta palabra significa “universal”.  Dondequiera que se reunan cristianos en el nombre de Cristo allí se encuentra la iglesia “universal” o católica.

 

También es apostólica porque proclama, enseña y confiesa las mismas doctrinas de los apóstoles.    Los luteranos afirman los tres credos de la cristiandad: El Credo Apostólico, el Credo Niceno y el Credo Atanasiano.

 

La Iglesia Luterana… Una Iglesia Litúrgica

 

La Biblia es la base de la adoración luterana, pero generalmente los oficios de adoración mantienen la forma tradicional de la liturgia.  Esto incluye el canto de himnos, las lecturas bíblicas dominicales, la confesión de pecados y la celebración de los sacramentos, el Bautismo y la Cena del Señor.                                                  

 

En la adoración luterana generalmente se usa el calendario cristiano y sus estaciones; el Adviento, la Epifanía, la Cuaresma, etc. También se usan velas, cruces, flores, altares, sotanas, todos éstos medios que afirman la tradición litúrgica cristiana.  Cada congregación determina por sí misma el uso apropiado de estos medios.  La Iglesia Luterana… Enfatiza la Predicación y la Enseñanza de la Palabra de Dios

 

Es bueno afirmar nuevamente que la Iglesia Luterana pone énfasis en la predicación y en la enseñanza de la Palabra de Dios.

 

Los sermones y los estudios bíblicos nos conducen al conocimiento de las verdades divinas y al fortalecimiento de la fe que la Palabra establece en nuestros corazones.  Por medio de la enseñanza de la Ley de Dios llegamos a conocer nuestra condición pecaminosa y por medio de las buenas nuevas del Evangelio aprendemos lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo Jesús.  Por eso es que el mensaje de toda predicación y enseñanza en la Iglesia Luterana enfatiza lo siguiente:    Por gracia ustedes han sido salvados mendiante la fe (Efesios 2:8).

 

En qué Creemos…

 La Iglesia Luterana Enseña que…

 

La Biblia es la Palabra de Dios. Ella es el único medio por el cual Dios se revela a la humanidad.

 

Dios es uno en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios es creador, redentor y santificador.

 

 Jesucristo murió en la cruz del Calvario para salvar al mundo de sus pecados.

 

 Una persona se salva, no por sus propias obras, sino solamente por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo. Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en El no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).

 

La gracia de Dios es el amor inmerecido de Dios hacia nosotros.

 

 La iglesia está formada por todos los cristianos que creen en Jesucristo como Señor y Salvador.

 

 El Bautismo es un sacramento por medio del cual una persona vuelve a nacer de nuevo por medio del Espíritu Santo. Nos salvo mediante el levantamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo. (Tito 3:5).

 

 La Cena del Señor es un sacramento donde están presentes el pan y el vino el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Jesucristo.

 

 Por medio de la Santa Comunión Dios reafirma al comulgante el perdón completo de sus pecados. Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados. (Mateo 26:28).

 

 Autor: Roberto González

 Back